TRABAJO, CONOCIMIENTO Y FUTURO

3 enero, 2012

TRABAJO, CONOCIMIENTO Y FUTURO.

En El Génesis, el libro más viejo del Antiguo Testamento, el más simbólico y fabuloso, una de las pocas veces que el Dios engañado se dirige al hombre, es para castigarle con la llamada maldición bíblica: “Porque hiciste caso a tu mujer y comiste del árbol que yo te prohibí, maldito sea el suelo por tu culpa. Con fatiga sacarás de él tu alimento todos los días de tu vida. Él te producirá cardos y espinas y comerás la hierba del campo. Ganarás el pan con el sudor de tu frente, hasta que vuelvas a la tierra, de donde fuiste sacado. ¡Porque eres polvo y al polvo volverás!”. (Cap. 3 Vers. 17 – 20) Siempre me sobrecogió este texto, porque pareciera que dentro de la prosopopeya de la Creación y del Creador, por primera vez, el hombre y el que lee, se topa con la cruda realidad del mundo. Y a decir verdad, estos versículos son de un realismo extremo.

Desde la noche de los tiempos y antes que el hombre fuera capaz de fabular, atendiendo a la biología y a la antropología, el hombre ha tenido la necesidad de trabajar para adaptarse, desarrollarse o reproducirse. No ha sido fácil para ninguna especie, como explicara Darwin, tampoco para el hombre. El Homo Sapiens, ha tenido una evolución interesante, más que nada porque ese animal somos nosotros. Y así también su cronología del esfuerzo.

Hubo un tiempo que el hombre corría sin parar, estaba obligado a correr. Corría delante o detrás de sus enemigos; delante o detrás de las alimañas, huyendo o dándolas caza. Corría para resguardarse del frío. Corría buscando las fuentes para saciar su sed. Corría para llevar el alimento a su prole. Siempre corriendo… ¡La necesidad de correr!

El trabajo más antiguo del género humano, mucho antes que la recolección, la agricultura o el pastoreo, fue correr; Hoy es una opción.

Hoy se corre en una cinta, un gimnasio o un parque, porque es saludable, por que te hace sentir bien, o por que te apetece; como en la película “Forrest Gump” en memorable interpretación de Tom Hans.

Nuestra civilización ha hecho y hace del trabajo un mero concepto productivista y eso lo reduce y envilece. Es este, un concepto posterior a la revolución industrial y frontalmente diferente a como se ha entendido el trabajo en las culturas campesinas, en las que el trabajo siempre es, y está; como el sol en verano o la nieve en el invierno. Para los campesinos, el trabajo/el esfuerzo es una obligación, porque siempre han de medirse con o contra la naturaleza para satisfacer sus necesidades más básicas y así conservar y reproducir la vida…

En esta época post industrial, ocurre que tenemos de inicio, y sin esfuerzo, lo que muy pocas sociedades a lo largo de la historia consiguieron, pues era y aún es, en muchas partes del mundo, su meta. Comer, vestirse, relacionarse, descansar, jugar, aprender… Todo esto, nuestra sociedad nos lo ha dado de salida, y sin embargo a medida que hemos dispuesto de ello y en el mismo proceso, hemos multiplicado las necesidades humanas y con ello, la angustia, la soledad, la incertidumbre… Y también la necesidad de trabajar, por que todas y cada una de las propuestas de consumo, se activan a través del dinero y esa es la troca, y esa es la rueda equivocada, pues ni el consumo da la felicidad, ni el trabajo solo es dinero rápido.

Cuando comencé a trabajar en el cine, según se acercaba el final de las películas, entre los técnicos la pregunta recurrente era: ¿Tienes trabajo cuando se acabe esta? Yo, el auxiliar sin padrinos, siempre respondía que sí. Llegó a molestar a algún compañero, que me dijo: ¿porqué mientes?, a lo que mi respuesta fue: “No amigo, noes una película ni una serie, voy a reformar un viejo pajar en mi pueblo querido”. Mi idea del trabajo era más campesina y amplia que la que el obrerismo imponía.

Las máquinas han liberado al hombre de trabajos ímprobos, y han sido fundamental para el desarrollo, pero también han desterrado de nuestra cercanía, la cultura del esfuerzo y con ello muchas de las reflexiones y enseñanzas básicas que esta conlleva. La revolución Industrial primero, el maquinismo Agrícola, el ordenador o la robótica en la actualidad me hacen pensar, si no pasará con el trabajo, lo mismo que pasó con el hecho de correr que contaba al principio…

En mi ilusión de encontrar respuestas, ahora que el primer mundo se ahoga en conceptos como crisis sistémica y paro, tengo para mi que el desarrollo de nuestra sociedad y algunas de sus soluciones a medio y largo plazo, están en desterrar la idea clásica del trabajo, vinculado exclusivamente a productividad y salario, así como recuperar la filosofía del esfuerzo.

El sueño de una sociedad con pleno empleo, debe modularse e ir evolucionando hacia una sociedad de plena actividad, donde el ciudadano tenga acceso a diversas actividades políticas, productivas, culturales, sociales, privadas, publicas, etc., que en sí mismo y como consecuencia, le conviertan, en un activo de la propia sociedad a la que pertenece. ¿Nuevo Humanismo? Personalmente creo que sí. La educación, el conocimiento, la recuperación de los mejores valores tradicionales y una cierta desvinculación ideológica de los mismos, harán de este sueño, una realidad próxima y próspera.

Rodolfo Montero

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LEALTAD Y FACTOR HUMANO (Final)

3 diciembre, 2011

El principio de lealtad debe estar por encima de cualquier interés y a la altura de la responsabilidad. Es muy fácil caer en la tentación del acercamiento a otros partidos políticos o a medios de comunicación para conseguir cierta tranquilidad política, pero nunca sacrificando la lealtad y el factor humano de tu mayoría, pues a la larga se volvería en nuestra contra. El PP, no debe caer en este error y debe de ser leal a la Nación, sus votantes, sus afiliados, a todos aquellos que defienden sus ideas y a todos los demás. Sé que después de dos legislaturas tendremos un Presidente, Rajoy que lo será de todos los españoles. Desde ahí el camino para salir de la crisis y así fortalecer la Nación será más sencillo.

Recodando a Jhon Wayne en “EL ALAMO” “Nada ocurre que no esté escrito, hay que dar tiempo al tiempo”.

Mis mejores deseos para que el tiempo sea propicio para nuestros diligentes dirigentes.

Rodolfo Montero de Palacio
Cineasta


LEALTAD Y FACTOR HUMANO

3 diciembre, 2011

Hubo un tiempo, en mi niñez que no había semana que no viese alguna película de “Vaqueros” y entre los tebeos del “Jabato” y “Capitan Trueno”, comenzaron a colarse aquellos libritos amarillentos de Marcial Lafuente Estefanía. Si, eran otros tiempos, los de mi infancia… Y yo, en la mía feliz, fui siempre Billy el Niño. Mi primera película, mi primera pasión.

Pero el mundo gira y muda, y el Western como género cinematográfico hace mucho tiempo que ni está de moda, ni es políticamente correcto. Si te gustan las películas de vaqueros, y no te autocensuras y lo cuentas, los otros en seguida van a pensar: ¡Díos mío; violencia, pistolas, peleas, vaqueros, indios…! Y sin embargo reivindico sus valores, hoy desgraciadamente, en desuso. Gentes esforzadas, pioneros, colonos, indios, militares, civiles, hombres y mujeres que trataban de vivir y organizarse desde la libertad individual, sin fallar a unas reglas que establecía la comunidad y que se basaban fundamentalmente en el principio de Lealtad.

¿Y qué es la lealtad? Para mí, porque lo era para mi padre, la lealtad es aquello que exigen las leyes de la fidelidad y el honor, tiene que ver con la existencia de sentimientos, de pura devoción y confianza hacia otro/a y lleva implícita la gratitud y la Justicia. Un hombre de bien debe ser leal a su familia, a otras personas y organizaciones; y a su Nación.

Y este principio, que nos debemos exigir entre ciudadanos, también se lo debemos exigir a nuestros políticos. Que sean leales a su Nación sin menoscabo de la lealtad a sus ideas. Leales a los ciudadanos a los que representan, leales a quienes en la labor diaria de los partidos, se implican y trabajan por un proyecto común.

Al hilo de esta introducción se me ocurren varias preguntas para el voluntarioso lector. ¿Ha sido Zapatero Leal a la Nación? No. Ha sido leal a su partido? No. ¿Ha sido leal el PSOE al conjunto de España? Mi opinión como ciudadano es que no. Infelizmente nada tiene que ver la lealtad con el sectarismo, y aunque ambas palabras tienen en cuenta el factor humano, la primera es generosa, justa y de largo recorrido, mientras que la segunda es cortoplacista, injusta y excluyente. Cuidar a “Tu gente” no consiste en ir dando despachos y cargos sin ton ni son, como se ha hecho con algunas de las ministras salientes que han acabado recalando en Organismos Internacionales con sueldos de escándalo.


El final de la película!!!

29 noviembre, 2011

Había un Plano General de Billy muerto; un Plano largo que se alejaba dejando ante nosotros la panorámica del crimen… Mi amigo y yo no nos lo queríamos creer y me dijo:- “¡Ofo mira, Billy se ha movido!” Y yo también lo vi. ¡Yo también vi en aquella panorámica donde el cuerpo inerte era casi un punto, que Billy se movía!

Se dieron las luces, volvimos al pueblo y ahí estaba mi hermano Nano esperando noticias. Yo le conté la película en la cena. En la cama se la volví a contar y como para mí Billy el niño, el protagonista, no había muerto, comenzamos a imaginar juntos la segunda parte de la película.

Aquella noche Nano y yo dimos nuestros primeros pasos como guionistas. Y aquella noche Nano yo consideramos que aparte de astronautas o futbolistas, hacer cine podría ser una bonita profesión, pues parecía una hermosa manera de hacer felices a las personas con algo tan bonito como los sueños.

Rodolfo Montero


LA PELICULA QUE NUNCA VIMOS JUNTOS

21 noviembre, 2011

Había una vez en el fondo del valle, un pueblo pequeño, una familia grande y una escuela con pocos y alegres niños. Había también una maestra severa y dictadora, un río que cruzaba y partía el pueblo en dos y unos inviernos largos y negros como la boca de un lobo…

Y sucedió que un día la maestra, esforzada y bruta dijo en la escuela que esa semana haríamos algo muy especial, ya habíamos hecho otras cosas como ver las cuevas de Altamira (las de verdad) y quedamos maravillados con aquellos bisontes que parecían correr delante de nosotros. Ese día nos dijo: -¡Iremos al cine! A todos nos emocionó la idea; ninguno sabíamos que era aquello, pero sonaba a algo grandioso, algo que tenía que ver con los sueños…

…Tal fue la alegría entre los niños, que uno de los más pequeños, Nano (mi hermano, mi amigo y mi socio) llevado por la emoción, en un salto derribó todos los libros de su pupitre y la maestra con este carácter militar que la distinguió siempre dijo: -“Laureano, tú no irás. Castigado por no saberte comportar.” Se hizo el silencio entre todos los niños. Sólo se escuchaba el llorar reprimido del castigado Nano. Y sólo se veía la cara desencajada de la bruja cuando nos atrevíamos a mirar hacia ella.

Y llegó el día señalado para ir al cine por primera vez en nuestra vida. Para ir a la sala en cuestión había que hacer varios kilómetros y consideramos como estrategia esperar la llegada del autobús para pedir aquel “demonio” que levantara el castigo a mi hermano. Recuerdo como hoy, el autobús, el conductor, el corro de niños reprimiendo la alegría como podíamos; Recuerdo a la maestra con su actitud castrense, y recuerdo a Nano, en el muro de la escuela tratando de enternecer el corazón de mármol de la profesora, con su tristeza… En el último momento varios de los niños más mayores, pedimos que levantara aquel castigo al desdichado hermano, pero aquella, no sólo no se conmovió; sino que amenazó con dejar a los cabecillas de la propuesta, en tierra. Y en aquel sálvese quién pueda, subimos todos de estampida al autobús. Subió la maestra y Nano quedó en tierra. Recuerdo que el conductor hizo el un último intento por el niño que lloraba, pero no consiguió nada.

Se cerraron las puertas, arrancó el autobús, cruzó el puente hacia la carretera y Nano corría detrás de aquel cochazo grande y viejo mientras lloraba y gritaba. Por el cristal trasero del auto seguíamos su carrera inútil que nos pareció una eternidad hasta que la distancia, el vaho de los cristales y la tarde que se acababa, le hicieron desaparecer…

Llegamos a la sala con el disgusto y la tensión que aquella educadora nos provocaba; se apagaron las luces y se hizo el milagro. Nunca lo olvidaré; la película era del Oeste, el título “El hombre que mató a Billy el niño”. Un amigo mío, Manolo, y yo disfrutamos de aquellos parajes, de aquellos caballos, de aquellas pistolas, de aquel honor de los buenos… Pero a final a Billy le tendían una trampa y lo acribillaban a balazos…


DIAS DE LUZ Y CARAMELO. El Otoño

18 noviembre, 2011

Doy gracias al cielo por vivir en una de esas zonas templadas del globo que tiene el lujo de que sus estaciones sean espectacularmente diferentes, como los colores primarios, como las razas o las montañas.
Adoro todas, porque de su mano y de su espíritu caminamos y hacemos nuestro viaje. Todas son especiales y todas vuelven para enseñarnos año tras año el carácter cíclico de la vida y de la naturaleza.

Admiro su banalidad y su certeza, así, hay siempre en ellas un momento leve y de traspaso, así se opera el cambio, de una a la siguiente. Ellas se necesitan, nosotros las necesitamos y la tierra las necesita como la madre que precisa alimentarse, para devolver generosamente el alimento. Cada una de ellas tiene su personalidad y cada una ejerce su influjo sobre nosotros; en nuestras costumbres, en nuestras emociones… Como la amada eterna que es todas las amantes y sigue siendo la misma…La Primavera adolescente y bulliciosa, el Verano glorioso, el Invierno latente y esquivo, y el Otoño. El Otoño inexplicable.

Hoy quiero elegir el Otoño por encima de las otras, quiero expresar mi fascinación por su hechizo a través de los sentidos; porque me baña su luz suave, sus matices, su serenidad y ese algo envolvente y táctil de su aire que parece un caramelo gigante en cada atardecer… El Otoño es sabor y tacto, y cuna y ocaso… Y color infinito.

Las sensaciones y los recuerdos parecen hechos para el Otoño; si apuras los segundos, llegan las primeras… o al contrario. Si muerdes una manzana y buscas en tus sentidos; sabores, colores, formas, irás o volverás a otro tiempo concreto y luminoso de tu vida… Y al contrario, si recuerdas alguna grata historia, acabarás mordiendo una espectacular manzana. No importa que es primero.

Los pintores, los fotógrafos, los poetas, los aventureros han querido atrapar esa luz y hacerla suya, meterla en un pincel, una frase o un fotograma, pero la luz no pertenece a nadie y es de todos. Porque es como los seres y es de ellos y a ellos fortalece… “Si tú la luz te la has llevado toda, como puedo esperar nada del alba”… Escribió el poeta Claudio Rodríguez.

Inmerso en esa luz, sin pretensión alguna de atraparla, como si fuese un flash back cinematográfico, esta es la secuencia de imágenes vivas, recuperadas: Un desván en la tercera altura de la casa grande. Unas manzanas alineadas con pulcritud matemática, todas rojas, todas amarillas, todas vainilla… Una luz que te enseña que el aire existe y es materia, unas manos campesinas y generosas que recogen y llevan a la mesa, unos dientes de niño que muerden como ríen y un sabor que son todos los sabores en mi boca y un alimento y un volver a empezar… Y un dar las gracias.

Las palabras son mucho más que quien escribe, suman hasta el infinito formas lejanas y cercanas de lo que nombran y son semillas en los campos fértiles de nuestra imaginación. Dejemos al Otoño que dé sus emocionados frutos.


CULTURA IDEOLOGÍA Y TALENTO

14 noviembre, 2011

“No he de callar, por más que con el dedo, ya tocando la boca, ya la frente, silencio avises o amenaces miedo”. El gran autor y Estadista que fue Quevedo, desafiaba en estos versos al miedo sin el miedo, queriendo expresar su verdad con valentía. Nunca fue esta, tarea fácil. Tampoco hoy.

Las modas intelectuales, la sutileza de las diversas censuras, la autocensura, las presiones ideológicas, los intereses, la educación sesgada y otras trampas hacen que hoy como ayer, se haga difícil algo que tenía que ser tan simple como expresarse con libertad sobre temas culturales y artísticos, donde todo es tan opinable y tan válido, como el propio o ajeno gusto.

Es cierto que la Cultura tiene ideología, y que esta, aun sin ser ni objetiva, ni permanente ha ido secularmente de la mano del Poder. Cultura y Poder. Poder y Cultura. Recorriendo brevemente la historia nos encontramos que los grandes artistas de todos los tiempos estuvieron apoyados y pagados por las dinastías, los papas y las grandes familias adineradas, para hacer épicas y bellas sus vidas y sobretodo para expresar su poder delante de sus respectivas sociedades. El poder, desde la noche de los tiempos, ha buscado en la cultura, legitimarse,  posicionarse e incluso eternizarse.

Dicho todo lo anterior, hay que dejar claro que una cosa es la Cultura y otra bien diferente y anterior es el talento creativo. Las culturas ideologizadas, tratan de llevar a sus posiciones al talento. Y al revés; ocurre también que los artistas, se arriman a las luminarias ideológicas para sentirse talentosos, importantes y brillantes. No es momento este, de reflexionar sobre la vanidad, aunque a nivel de lo vivido, puedo decir que para mí, los más grandes, han sido los más auténticos. Más allá de su pensamiento, su sensibilidad. “Intento comprender la verdad, aunque esto comprometa mi ideología” Hermosa frase del novelista Británico, Graham Green.

En España el siglo XX ha sido deslumbrante y prolífico en cuanto a talento, pero excesivamente sectario, y al servicio del poder establecido. La época de Primo de Rivera, la República, el Franquismo y la Transición, han tenido su sesgo; bien por imposición o bien por interés de los propios artistas. Unos porque comulgaron con la victoria, y eso vendía; Y otros porque se les llenó la boca de libertad e igualdad, y eso también vendía. ¡Pero eso ya pasó, o ya estamos en hora de que pase!

Desde estas líneas quiero expresar que lo que muchos llaman aún, Cultura progresista; la que se instauró en nuestro País con la transición Política, es hoy una Cultura cortesana y caduca, por emplear el término que el teórico Stanislavky utilizaba para los actores acartonados y sin emoción verdadera. Y digo esto porque muchos de los artistas “cortesanos”, ni han querido superar el pasado, ni han dado pasos hacia lo desconocido, ni siquiera han transgredido mínimamente lo convencional, pautas necesarias en todo o en parte, para la autentica creación artística. Siempre hay excepciones, como Pedro Almodóvar, que cosas del azar, es criticado y denostado sistemáticamente por los voceros oficiales de la Izquierda menchevique, y alzado por escritores no adeptos a sus posiciones ideológicas y sí, a su talento creador. El último ejemplo, su última película “La piel que habito”.

Por ello cuando la izquierda, en un acto de exceso y soberbia, reivindica La Cultura como suya y de nadie más, solo me quedan los poetas y algunos de sus certeros versos, como aquel que dice: “Que Izquierda y que Derecha, si aquí no hay más que polvo”.

Tengo para mí que en algunas facetas, nuestra sociedad se sigue manteniendo en el limbo de la lejana transición y los temas culturales son un ejemplo claro. Sea porque que ha interesado que fuese así todos estos años, o sea por que ese activo se ha dado por perdido sin jugar el partido; hora es ya de asumir y formar parte de la Cultura de nuestro País, desde otra visión, desde otra identidad, menos oficial, menos ideológica que la que se ha mantenido durante décadas.

Porque si algo da dimensión y cohesión a un país, es su Cultura o culturas y para eso el Gobierno legítimo tiene que sentirse capaz de liderar ese campo. Lo último que desearía para España es un Gobierno que no quiera o pueda liderar sus activos culturales. No estoy diciendo que haya que ir contra nadie, pero si estoy expresando sin complejos que en el terreno cultural debe haber un cambio institucional y de liderazgo, copernicano.  Somos muchos los que pensamos así, cierto es que con poca notoriedad y en minoría, pero una vez más digo que, “no he de callar por más que con el dedo…”

Hace días leía un artículo, no recuerdo ni nombre, ni  periódico que decía: “Que la Cultura se identifica más con las Izquierdas democráticas, que con las Derechas, aunque estás no sean totalitarias.” ¡Cuanto adoctrinamiento interesado, para tanta feligresía de carril! Y por último, ¡Qué utilización más inquinosa, no solo de la idea, sino también de las palabras!

Rodolfo Montero de Palacio

Cineasta y Productor